Se ven los restos del ferrocarril salitrero que bajaba de la pampa por pendientes de miedo, se demoraba tres días en llegar. Las casas arruinadas y abandonadas dan una idea de lo que fue este puerto. Hay un teatro, una iglesia, la cárcel (hoy es hotel), el paredaño, photo la estación, el hospital, y el mercado. Todo construido con su calamina de colores, de madera con bellas columnas acanaladas, ventanas todas con cornisas y capiteles. photo
El campanario ha sido restaurado, es de madera color celeste tiene 12 metros y fue construido sobre un montículo o peñón. Tiene un balcón a media altura coronado por un templete hexagonal sostenido por delgadas columnas. En su base se guardan los restos de los soldados y zapadores que perdieron sus vidas en el asalto por mar de estos aguerridos soldados del 2 -11-1879. Dicen que los 4.500 escalaron las paredes casi verticales de arena y piedras con todos sus armamentos y cañones para sorprender a los peruanos que estaban al sur en Iquique en Pozo al Monte.
A la vuelta hay que quedarse para ver la puesta de sol, subir con cuidado para volver a la pampa y tomar la ruta de vuelta a Iquique. Cuando se oscurezca, paren abríguense bien y deténganse a ver el mantel más grande de estrellas en el firmamento. Dan ganas de ser astrónomo y no arqueólogo frustrado.
Clarence Fisk
Santiago
11 de Agosto de 1998
