Hace frío y sopla el viento. Dejamos los vehículos, hay que moverse lentamente pues la puna no perdona a los que hemos descuidado nuestro estado físico, es necesario moverse lentamente para no cansarse, no correr ni agitarse. Nos acercamos a la orilla caminando pues los vehículos no pueden seguir por peligro de quedarse enterrados en la arena, la sal y el barro. El silencio se "oye intensamente". El viento toca su sinfonía. Es una bastedad inmensa y la naturaleza nos pone en nuestro lugar "somos más insignificantes antes esta grandeza". A lo lejos se ven cientos de flamencos rozados de cuello y patas muy largas, están lejos es imposible acercárseles. Levantan vuelo con alas larguísimas y con los cuellos y patas estiradas horizontalmente. El agua sale en vertientes, por ahí se ve el hielo de la mañana, los valientes dicen que "esta calientita", pero yo conozco mi norte y me afierro a mi chaqueta de cuero. Rafa es el valiente del grupo se vino a lo turista con pantalones cortos y en mangas de camisa; claro que no muestra tener frío; hasta persigue unos camélidos.
En el área hay chozas de pastores tienen sus rebaños de llamas y alpacas.(photo) Dicen que no hay guanacos o vicuñas pues estos no son domesticables. Las llamas tienen lazos de colores en sus orejas, son los colores de sus amos. Nos miran con desconfianza, comen hierbas y líquenes, nos permiten acercarnos a unos 20 metros para sacar fotos, echan sus orejas hacia atrás. Están en grupos de 20 a 30 dirigidas por un macho inmenso. Sus colores son blancos, café y negro. Seguimos camino, ahora en camioneta bordeando el salar a lo lejos se ven rebaños de ñandúes, las pequeñas avestruces andinas, corren como el "corre caminos", es imposible acercárseles. A lo lejos se ven otras aves que se parecen a las perdices son tres o cuatro, creo que se llaman pariñas.
Mi cámara fotográfica no para de sacar fotos, van tres o cuatro rollos de 36. Hay fotos panorámicas, los requerios, las llamas, los asentamientos indígenas, el camino de tierra, y de los aventureros. Estamos a 20 Km del limite con Bolivia a 3.500 metros de altura. Ya se empieza a poner el sol y las llamas empiezan a abandonar el lago para irse a sus corrales de piedras, siempre toman el mismo sendero y van dejando las huellas esculpidas en la sal de la orilla del salar. (photo ) El viento levanta la sal y a lo lejos vemos formarse remolinos; la sal se va depositando en el pasto y hierbas del lugar. Esculpe y pinta con su pincel. (photo )
Por ahí encontramos la "YARETA". (photo ) Esta crece como un hongo verde grande y duro, se las ve de distintos tamaños. Este es el combustible del andino. Me acuerdo de mis tiempos en Chuqui en los años 45-50 cuando se encendía la cocina y se calentaba agua para el baño con yareta. Mi padre la compraba y la traía un camión y se apilaba en el patio. En ese entonces no se conocía la leña por falta de árboles.
La tarde llega empezamos a volver; desde el mirador echamos la ultima mirada a este paraíso.
Parece que los colores se hubiesen intensificado están más nítidos. (photo) El lago es de un azul intenso, ahora se ven los puntitos que son los flamencos en lontananza en el medio del lago. Prometimos volver creo que todos hemos quedado boquiabiertos.
Espero que hayan gozado con este viaje tanto como nosotros. Las fotos salieron de maravilla, Rafa tiene un juego de negativos. Georgie ha quedado fascinada con el Norte Profundo, ese norte que nosotros llevamos en la sangre pues aprendimos a admirarlo desde pequeños.
Clarence Fisk
28 de Julio de 1998

