Todo tenía que traerlo el minero junto con su colación. Dentro de sus guamecos o bolsa de la comida traen el pan y su colación. Llegamos a un área donde hay una veta de carbón, nos explica que en esta mina hay cuatro vetas, ésta de unos 40 a 70 centímetros de alto donde el minero tiene que trabajar recostado, la veta #3 tiene casi tres metros de altura, la #4 es de unos 90 centímetros donde se trabajaba de rodillas, la veta #5 tiene entre 1,6 a 1,9 metros de altura. El minero es orgulloso de su oficio pues ha sido el carbón el que ha impulsado al país y a su industria: los barcos a vapor cargaban carbón en Lota, además abastecían a los barcos de la Guerra del Pacífico, el primer ferrocarril, la primera luz con gas de carbón, etc. Las enfermedades del minero era la silicosis por estar respirando aire con polvillo de carbón y de la artrosis y deformaciones por la posición en que debían trabajar.
Terminamos la visita con la entonación del himno del minero .Los mineros queremos honrar al que sigue la ardua labor trabajando para extraer el carbón....el carbón, ...el carbón. Nos deja con un mensaje los chilenos deberían visitar estas minas para cambiar la idea errada que se tiene de los mineros, los mineros no somos flojos, los mineros no somos conflictivos. La vida del minero es dura y sacrificada, nuestra vida no es fácil.
Después de la vista pasamos a almorzar pescado frito con papas fritas y ensaladas de tomate a la chilena en un restaurante bien humilde en Lota Bajo llamado Los Delfines, bueno, abundante y barato.
¡Vamos todos a Lota!
Clarence Fisk
Santiago, marzo 2004
